
Que locura todo esto. Estos últimos VMAs fueron, de los que me tocó ver en mi vida hasta ahora - casi una decena (tampoco tantos)- los más… “veloces”. Tan rápidos como un tweet y tan efímeros como un agradecimiento de Eminem por un premio (ganó de hecho dos moonman) que ni siquiera estuvo presente para uno de ellos, habiendo sido el artista que abrió la entrega.
Así y todo, la emoción de la expectativa de segundos antes de saber cada ganador en las categorías televisadas (que no fueron todas las que se entregaron) es algo que ningún tweet ni racconto de tweets puede llegar a reemplazar.
En lo personal, estos VMAs, estéticamente hablando, es decir: la escenografía, los gadgets tecnológicos, las luces, el lugar en sí –Nokia Theater de Los Angeles-, la tipografía empleada en esta edición; me resultaron fascinantes, nítidos y super vanguardistas.
No obstante, siento que no fue de esas entregas caracterizadas por englobar presentaciones que resultaron históricas, la de Justin Bieber, supuestamente aclamado por multitudes adolescentes cibernéticas, no fue enloquecedora y la mayoría de los demás shows simplemente cubrieron las expectativas, hubo un par, inclusive, que tuvieron que abusar del "lip sync" (antes conocido como "playback").

