22 nov. 2010

Hitos de una década: Guerra en Irak (2003)



Iba a escribir este post hace por lo menos tres meses. En agosto para ser precisa. El disparador fueron dos películas que vi en pocos días: The Green Zone y Vivir al límite (The Hurt Locker). Ambas referidas a la guerra en Irak, y justo coincidía con el retiro de las tropas de combate norteamericano en suelo iraquí (19/08). Lo que finalmente me terminó de convencer de sentarme y “organizar” mis ideas fue haber visto una tercera película, Hermanos, hace algunas horas.

Cuántas veces caemos en el cliché de Hollywood, en creernos las de los autos volando en mil pedazos, las banderitas flameando, los héroes de guerra. No sé si alguna vez lo dije en este blog, pero son contadas las oportunidades en que he visto películas de la Segunda Guerra Mundial contadas por los norteamericanos. Y no porque haya pocas, je je, sino porque nunca termino de creerle nada a la historia, y si la primerísima historia no me convence, ¿cuál es el punto de ver una película de ese tipo? Claro que quedan exceptuadas todas aquellas que no pretenden que el espectador crea en la veracidad de nada de lo contado; ese ya es otro caso.

Las tres películas a las que hice referencia me dejaron con la impresión de que estamos en un momento, en un año en particular, en que desde el cine norteamericano se esta mostrando al mundo que la guerra en Irak (y tímidamente también se extiende a Afganistán la generalización) tocó fondo. Los argumentos fueron poco creíbles, el fracaso de la “reconstrucción” democrática fue muy evidente, la guerra vivida online no era lo que se esperaba, no sé. Algo ahí no cerró. Y fue inevitable la comparación con Vietnam. Comparación que se evitó por todos los medios posibles pero que estaba ya en la superficie y era difícil de ocultar.

Como Vietnam, la Guerra en Irak marcó a fuego toda una generación, y eso es lo que vi muy reflejado en estas películas. También lo noté en las series policiales norteamericanas (de las que me quejo por ser demasiadas, pero que las veo de tanto en tanto) donde el Stress post-traumático (PTS) está a la orden del día. Si hasta yo que no entiendo nada de psiquiatría ya deduzco cuando la pantalla me esta mostrando un ex soldado que vuelve a su casa y ya no la siente su hogar.

De aquí a algunos años, pensaba yo hace unos meses, vamos a identificar fácilmente a toda esta generación de chicos que fueron a una guerra, dejando familias, amigos, estudios. Quizás tenían convicciones sobre lo que hacían, quizás lo hacían por el interés material (y eso la pantalla nos lo ha mostrado también, como en Leones por Corderos). Sin embargo, el 12 de noviembre se conmemoró en Estados Unidos el día de los Veteranos (también se conmemoraba en Gran Bretaña y en Francia el día del armisticio que daba fin a la Primera Guerra Mundial) y recorriendo una galería de imágenes de The Big Picture -del Boston Globe- me encuentro con que no hace falta tiempo para que eso suceda. Ya están en sus casas de regreso la gran mayoría de los 300 mil soldados, pero también faltan más de 4.400 en sus casas. Son más de 4.400 familias destruidas.

No es una novedad que la guerra es un flagelo. Un horror. Pero las guerras se suceden unas tras otras, se ponen otro disfraz, se llaman diferentes, pero son lo mismo.

Llegando al final de la primera década del Siglo XXI, me pongo a pensar en los símbolos de esta década. En los días en que todos nos acordamos qué estábamos haciendo y cómo nos enteramos de “eso”. La guerra en Irak es el primero de esos hitos que voy a ir rescatando de aquí a fin de año. Y para no aburrir desde el análisis político internacionalista (del que no puedo escapar de todos modos), elijo verlo desde la pantalla. Cómo Hollywood, la industria del cine mainstream, que crea sueños, fantasías, propaganda barata, pochoclada para la gilada, etc., también hay veces que nos muestra un fenómeno latente y que es difícil ignorar. Después, claro, viene el premio-mercancía políticamente correcto en una piscina de champagne de hipocresía, pero eso es parte del mismo juego.


Foto: AP Photo/Charles Rex Arbogast;