13 feb. 2011

Catch a dream


¿Cuál es el punto que dictamina el corte entre el sueño de la realidad? Muchas veces lo onírico toma tanta fuerza y claridad que sacude hasta los basamentos más profundos e incuestionables de nuestra vida diaria. ¿Serán ilusos los que deciden guiarse por esas clarividencias breves? ¿Estará bien abandonar los sueños al olvido luego de que nos levantamos?

Nunca tuve los pies sobre la tierra, siempre me gustó volar. A veces planeaba alto, otras - la gran mayoría - lo hacía bajito, bajito y en las peores condiciones que yo mismo me imponía. Hoy decidí dejar el vuelo de cabotaje. No digo "de una vez y para siempre" porque para eso debería cambiar el avión con el que nací y para eso se necesitan no meses, sino años y hasta décadas de terapia y autorreflexión.

Lo único que espero de mí y de todos mis seres queridos es que prendan motores y marchen bien, pero bien lejos alcanzando esos destinos exóticos que todos - absolutamente todos -encerramos bajo tres vuelta candado en lo más íntimo de nuestros standarizados seres. Es que si uno no es fiel a sí mismo, es muy difícil sentirse en plenitud.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se me llenaron los ojitos de lagrimitas, es muy lindo

ROSITA dijo...

La sensación de sueño, más la foto de un desierto me hicieron acordar a "El Extranjero". Deberías leerlo otra vez ;)